Cuando encargas una web, el presupuesto que te pasan cubre el diseño y el desarrollo. Es un pago único y está claro.
Lo que casi nunca aparece en esa hoja es lo que viene después: una web es un servicio que hay que mantener encendido, y eso tiene una factura recurrente. Nadie la esconde a propósito, pero tampoco suele explicarse hasta que llega el primer aviso de renovación.
Vamos a desglosarla entera.
1 · El dominio
Entre 10 y 20 € al año para un .com o un .es.
Es la dirección de tu web. Se paga siempre, todos los años, sin excepción, y es el gasto más pequeño de todos y el más crítico.
El dominio tiene que estar a tu nombre. No al de tu agencia, ni al del primo que te montó la web en 2015. Si figura a nombre de otro, legalmente ese dominio no es tuyo, y recuperarlo puede ir de un trámite pesado a directamente imposible.
Activa la renovación automática. Si un dominio caduca, entra en un periodo de gracia y después queda libre. Hay empresas dedicadas a comprar dominios recién caducados con tráfico para revenderlos. Perder el dominio de tu negocio por no pagar 12 € es una historia mucho más común de lo que parece.
2 · El hosting
Entre 60 y 250 € al año para un negocio normal.
Es el servidor donde vive tu web. La horquilla es amplia porque hay mucha diferencia entre un alojamiento compartido básico y uno optimizado.
Qué diferencia a uno bueno de uno barato:
- Velocidad de respuesta del servidor. Es la parte de la carga de tu web que no puedes arreglar optimizando imágenes. O el servidor responde rápido, o no.
- Dónde están los servidores. Si tus clientes están en España, un servidor en España responde antes que uno en Estados Unidos.
- Copias de seguridad incluidas y con qué frecuencia.
- Soporte técnico que responda en español y en horas razonables.
- Certificado SSL incluido, que hoy debería darse por hecho.
El hosting es donde peor idea es ahorrar. Un servidor lento arrastra la velocidad de toda la web, y la velocidad afecta tanto al posicionamiento como a que la gente se quede o se vaya.
3 · El certificado SSL
Normalmente 0 €.
Es lo que hace que tu web salga como https:// y sin avisos de «no seguro». Hoy la mayoría de hostings decentes lo incluyen gratis mediante Let’s Encrypt, y funciona perfectamente para cualquier web corporativa o tienda.
Si tu proveedor te lo factura aparte, pregunta por qué. Hay casos que lo justifican —certificados de validación extendida para banca o seguros— pero para el 99 % de los negocios no hace falta pagar por esto.
4 · Licencias de tema y plugins
Entre 0 y 300 € al año, según cómo esté montada la web.
Aquí es donde aparecen las sorpresas. Muchas webs de WordPress usan un tema premium y varios plugins de pago. Casi todos funcionan con licencia anual: mientras la pagas, recibes actualizaciones y soporte.
¿Qué pasa si dejas de pagarla? La web sigue funcionando. Pero deja de recibir actualizaciones — y un plugin sin actualizar es, con el tiempo, un agujero de seguridad esperando a que alguien lo encuentre.
Pregunta esto a quien te haga la web: qué licencias lleva, cuánto cuestan y a nombre de quién están. Si están a nombre de la agencia y cambias de proveedor, puede que te quedes sin ellas.
5 · El mantenimiento
Entre 0 y 100 € al mes, según quién lo haga y qué incluya.
Esta es la parte grande, y es la única opcional en el sentido de que puedes hacerla tú. Lo que no es opcional es que alguien la haga.
Qué incluye un mantenimiento que valga la pena:
- Actualizaciones de WordPress, del tema y de los plugins
- Copias de seguridad automáticas y verificadas — una copia que nadie ha probado a restaurar no es una copia
- Monitorización de caídas, para enterarte tú antes que tus clientes
- Revisiones de seguridad
- Un número de horas al mes para cambios y ajustes
- Soporte con una persona detrás
Si lo llevas tú, el coste es tu tiempo: revisar actualizaciones cada pocas semanas, comprobar que nada se ha roto después y tener copias en un sitio que no sea el propio servidor.
Nuestros planes van de 29 € a 79 € al mes según el tipo de web, con hosting y dominio incluidos y sin permanencia. Están detallados en la página de precios.
La factura anual completa
Para una web corporativa normal, sin nada extraordinario:
| Concepto | Mínimo | Habitual |
|---|---|---|
| Dominio | 12 € | 15 € |
| Hosting | 60 € | 150 € |
| SSL | 0 € | 0 € |
| Licencias | 0 € | 100 € |
| Mantenimiento | 0 € (lo haces tú) | 350 – 600 € |
| Total | ~72 € | ~700 – 900 € |
Esa horquilla es la realidad. Puedes tener una web funcionando por 72 € al año si te encargas tú de todo y usas solo herramientas gratuitas. Y puedes pagar 900 € al año por despreocuparte por completo.
Las dos opciones son legítimas. Lo que no funciona es la tercera: pagar el hosting y nada más, y no tocar la web en años.
Qué pasa de verdad si no mantienes la web
No es dramático de un día para otro. Es lento y luego, de golpe, es un problema.
A los pocos meses: aparecen avisos de actualizaciones pendientes. La web sigue funcionando bien.
Al año: algún plugin desactualizado empieza a dar fallos raros. Un formulario que deja de enviar, una galería que no carga en móvil. Cosas pequeñas que nadie te reporta porque el visitante simplemente se va.
A los dos años: hay vulnerabilidades conocidas y publicadas en las versiones que tienes instaladas. Los ataques a WordPress son automatizados: no te eligen a ti, escanean internet buscando versiones vulnerables.
Cuando entra alguien: lo habitual no es que te borren la web. Es que te inyecten enlaces ocultos o redirecciones a otras webs. Puedes tardar meses en enterarte, y para entonces Google ya ha marcado tu dominio como comprometido. Recuperar el posicionamiento después de eso cuesta mucho más que el mantenimiento que no pagaste.
Y aquí es donde las copias de seguridad dejan de ser un extra: sin una copia limpia y reciente, la única salida es rehacer la web.
Cómo reducir la factura sin arriesgar
- Paga el hosting anualmente, casi siempre sale más barato que mes a mes
- Quita los plugins que no usas. Cada uno es superficie de ataque y una licencia potencial
- Agrupa dominio, hosting y mantenimiento con un mismo proveedor: una factura, un interlocutor y nadie a quien echarle la culpa
- No pagues por un SSL salvo que tengas un motivo concreto
- Revisa las licencias una vez al año — es fácil arrastrar la de un plugin que dejaste de usar hace dos
Y si todavía estás en la fase de pedir presupuestos, en cuánto cuesta una página web tienes el desglose del pago inicial.
¿Quieres una única cuota y olvidarte?
Nuestros planes de mantenimiento incluyen hosting, dominio, actualizaciones, copias de seguridad y soporte. Sin permanencia: puedes cambiarlo o cancelarlo cuando quieras.