Cómo elegir agencia de diseño web en Tarragona

Cómo elegir agencia de diseño web en Tarragona

Contratar una web es una de esas decisiones que se toman una vez cada cinco años, con poca información y comparando presupuestos que no se parecen entre sí.

Y lo caro no suele ser equivocarse de precio: es equivocarse de proveedor y descubrirlo a los ocho meses, cuando nadie responde a los correos y no tienes ni los accesos.

Esto es lo que conviene mirar antes de firmar. Lo escribimos siendo parte interesada —somos una de esas agencias— así que juzga los criterios por sí mismos.

Mira su propia web antes que su portfolio

Es lo primero y lo que más información da.

¿Su web carga rápido? Si la web de quien te va a hacer una web tarda seis segundos en abrir en el móvil, ya sabes bastante.

¿Está actualizada? Un pie de página que dice «© 2021», un blog con la última entrada de hace tres años o un portfolio con los mismos cuatro trabajos de siempre indican una agencia en modo mínimo esfuerzo.

¿Publican sus precios? No es obligatorio y hay motivos legítimos para no hacerlo. Pero quien los publica te está diciendo algo: que no necesita una llamada comercial para calibrar cuánto puede cobrarte.

¿Se ve quién hay detrás? Nombre, cara, un teléfono que sea de una persona. En una agencia pequeña, saber con quién vas a hablar es la mitad de la decisión.

Comprueba que el portfolio está vivo

Un portfolio bonito no dice mucho. Un portfolio comprobable sí.

Entra en las webs. No mires las capturas: abre los enlaces. ¿Siguen funcionando? ¿Siguen siendo del cliente que dicen? Es más habitual de lo que parece encontrar portfolios con webs que ya no existen o que las rehízo otro hace años.

Busca proyectos parecidos al tuyo. No hace falta que hayan trabajado en tu sector exacto, pero sí que hayan resuelto problemas del mismo tipo. Si necesitas una tienda con variantes de producto, mira si hay alguna. Si necesitas multiidioma, igual.

Fíjate en las fechas. Un portfolio donde todo es de 2019 y 2020 cuenta una historia distinta a uno con trabajo reciente.

En nuestro caso puedes ver los proyectos en trabajos realizados, con el enlace a la web de cada cliente para que compruebes que están en marcha.

Las cinco preguntas que hay que hacer sí o sí

1. ¿La web será mía?

La respuesta correcta es un sí sin matices, con los accesos completos al panel de administración y el dominio a tu nombre.

Hay proveedores que trabajan con plataformas cerradas: la web funciona solo en su sistema. Mientras pagas la cuota, perfecto. El día que quieras irte, no te llevas nada.

No es una estafa si está en el contrato. Pero tienes que saberlo antes, no cuando quieras cambiar.

2. ¿Quién escribe los textos?

Es el punto que más retrasa los proyectos y el que menos se aclara al principio. Si los textos los pones tú y no los tienes, el proyecto se para. Si los escriben ellos, eso es trabajo y debe estar en el presupuesto.

Que quede por escrito quién hace qué.

3. ¿Qué pasa cuando entregues la web?

Pregunta directamente: ¿quién la actualiza? ¿Quién responde si deja de funcionar un sábado? ¿Está incluido o se factura aparte? ¿Hay copias de seguridad y cada cuánto?

Una web sin mantenimiento es un problema con fecha de aparición, no un ahorro.

4. ¿Cuántas revisiones incluye y qué pasa después?

Todos los proyectos tienen cambios. Lo sano es que el presupuesto diga cuántas rondas de revisión entran y cómo se valora lo que venga después. Si no lo dice, acabará siendo una conversación incómoda a mitad de proyecto.

5. ¿Podré actualizarla yo?

Cambiar un texto, subir fotos, publicar una oferta. Si para cada coma tienes que abrir un ticket y esperar, tu web se va a quedar congelada — y una web congelada deja de traer clientes.

Señales de alarma

«Te posicionamos los primeros en Google.» Nadie puede garantizar una posición. Quien lo promete, o no sabe cómo funciona Google o sabe que tú no lo sabes.

Un presupuesto que es solo una cifra. Sin número de páginas, sin plazo, sin qué incluye. Un presupuesto de una línea es una discusión futura garantizada.

Precio muy por debajo del resto. No es que sea malo por barato: es que si tres presupuestos van de 900 a 1.400 € y uno pone 250 €, no están presupuestando lo mismo. Averigua qué falta.

Prisa por cobrar por adelantado el 100 %. Lo habitual es repartir el pago entre el inicio y la entrega. Pagarlo todo antes de ver nada te deja sin ninguna palanca.

No te dan referencias de clientes. Una agencia con clientes contentos te pone en contacto con alguno sin problema.

Tarda tres días en responder al primer correo. Así es como responderán después, cuando ya hayas pagado.

¿Agencia local o da igual dónde esté?

El trabajo es digital y se puede hacer perfectamente a distancia. Nosotros mismos trabajamos con clientes de fuera de la provincia.

Dicho eso, hay tres cosas que sí aporta tener a alguien cerca:

Conoce el mercado. Quien trabaja en la Costa Dorada sabe que un negocio de Salou tiene un pico brutal en verano y meses muertos en invierno, y que eso condiciona cuándo tiene sentido lanzar una web. Eso no se explica en un briefing.

Os podéis ver. Para un proyecto grande, una reunión presencial al principio ahorra semanas de correos.

Está localizable. Una empresa con dirección física en tu provincia y un teléfono que descuelga alguien es una garantía distinta a un formulario de contacto y nada más.

Cómo comparar tres presupuestos que no se parecen

Pon los tres al lado y compara exactamente estas siete cosas:

 Propuesta APropuesta BPropuesta C
Nº de páginas   
Quién pone los textos   
Quién pone las imágenes   
Rondas de revisión   
Plazo y desde cuándo cuenta   
Qué pasa después de entregar   
Propiedad y accesos   

Cuando los rellenas, casi siempre pasa lo mismo: las diferencias de precio dejan de parecer arbitrarias. El barato lo era porque no incluía los textos. El caro lo era porque llevaba el mantenimiento del primer año dentro.

Si quieres el desglose por tipo de proyecto, lo tienes en cuánto cuesta una página web. Y lo que viene después del pago inicial, en qué gastos tiene una web al año.

Qué pasa de verdad si no mantienes la web

No es dramático de un día para otro. Es lento y luego, de golpe, es un problema.

A los pocos meses: aparecen avisos de actualizaciones pendientes. La web sigue funcionando bien.

Al año: algún plugin desactualizado empieza a dar fallos raros. Un formulario que deja de enviar, una galería que no carga en móvil. Cosas pequeñas que nadie te reporta porque el visitante simplemente se va.

A los dos años: hay vulnerabilidades conocidas y publicadas en las versiones que tienes instaladas. Los ataques a WordPress son automatizados: no te eligen a ti, escanean internet buscando versiones vulnerables.

Cuando entra alguien: lo habitual no es que te borren la web. Es que te inyecten enlaces ocultos o redirecciones a otras webs. Puedes tardar meses en enterarte, y para entonces Google ya ha marcado tu dominio como comprometido. Recuperar el posicionamiento después de eso cuesta mucho más que el mantenimiento que no pagaste.

Y aquí es donde las copias de seguridad dejan de ser un extra: sin una copia limpia y reciente, la única salida es rehacer la web.

Lo que de verdad marca la diferencia

Después de unos años haciendo esto, lo que separa un proyecto que sale bien de uno que se atasca no suele ser la tecnología ni el precio. Es si hay alguien al otro lado que responde.

Una web es un proyecto que empieza el día que la publicas, no el día que la entregas. Va a necesitar cambios, va a dar algún fallo y en algún momento vas a querer añadir algo. Elige pensando en esa conversación de dentro de dos años, no solo en el presupuesto de esta semana.

¿Comparando presupuestos?

Estamos en Salou y trabajamos con negocios de Cambrils, Vila-seca, Reus, Tarragona y toda la provincia. Precio cerrado, la web es tuya y hablas siempre con la misma persona.

Jacobo Lozano Blázquez
Jacobo Lozano Blázquez
Diseñador y desarrollador web
blaurodigital.com

Diseñador y desarrollador web en Salou (Tarragona). Fundé Blauro Digital en 2022 y desde entonces he creado páginas web y tiendas online con WordPress y WooCommerce para negocios de la provincia. Escribo sobre lo que me preguntan los clientes antes de contratar. Más sobre mí.

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