Casi todo lo que hay que decidir antes de montar una tienda online no tiene nada que ver con el diseño ni con la tecnología. Las que salen mal fallan porque se empezaron sin tener claro qué se iba a vender, cómo se iba a enviar y quién iba a escribir las fichas de doscientos productos.
Una web corporativa la puedes arrancar con cuatro textos y unas fotos. Una tienda no: es un proyecto con muchas más piezas, y casi todas dependen de ti, no de quien la programa.
Esto es lo que conviene tener resuelto antes de empezar. Si lo lees y descubres que te falta la mitad, mejor saberlo ahora que a mitad de proyecto.
1 · El catálogo, y cuántos productos son de verdad
Es la primera pregunta y la que más cambia el presupuesto y el plazo.
No es lo mismo cuántos productos tienes que cuántas referencias son. Un jersey en cuatro tallas y tres colores es un producto, pero son doce combinaciones con su stock, su precio y a veces su foto.
Antes de pedir presupuesto, ten claro:
- Cuántos productos distintos vas a publicar al principio
- Si tienen variantes (talla, color, formato, peso) y cuántas
- Si el precio cambia según la variante — un saco de 3 kg y uno de 15 kg no valen lo mismo
- Si vas a controlar stock o vendes bajo pedido
- Cómo los vas a agrupar en categorías
Ese último punto parece menor y no lo es: la estructura de categorías es la que decide cómo navega el cliente y cómo te encuentra Google. Cambiarla cuando la tienda ya está en marcha significa rehacer URLs y perder posicionamiento.
2 · Las fichas de producto
Aquí es donde se atascan casi todos los proyectos.
Cada producto necesita nombre, descripción, precio, foto y —si quieres que Google lo entienda— algún dato más: material, medidas, peso, marca. Multiplícalo por tu número de referencias y verás por qué esto no se improvisa.
Decide desde el principio quién escribe las descripciones. Si las escribes tú, empieza ya; si las escribe la agencia, tiene que estar en el presupuesto porque es trabajo de verdad.
Y no copies las descripciones del fabricante. Las tienen idénticas otras cincuenta tiendas, y Google no tiene motivo para elegirte a ti entre todas.
3 · Las fotos
En una tienda física el cliente toca el producto. Online solo tiene tus fotos, así que son literalmente lo que vende.
Lo mínimo razonable:
- Fondo limpio y luz uniforme en todas. Una galería donde cada foto tiene un fondo distinto da sensación de improvisación
- Varias tomas por producto: general, detalle y, si aplica, en uso
- Resolución suficiente para hacer zoom, pero optimizadas para que la web no se arrastre
- El mismo encuadre y proporción en todas, para que el catálogo se vea ordenado
Si son cientos de productos, plantéate una sesión de fotos. Sale más barato que ir haciéndolas de tres en tres durante meses, y el resultado es infinitamente más profesional.
4 · Cómo vas a cobrar
Cada método de pago tiene su coste y su trámite, y conviene decidirlo antes.
- TPV virtual de tu banco (Redsys). Es lo habitual en España. Lo contratas con tu banco y hay que pedirlo con antelación porque tarda unos días
- Stripe. Se activa en un rato y acepta tarjeta y Apple/Google Pay. Comisión por operación
- PayPal. Muchos clientes se fían, pero la comisión es de las más altas
- Bizum. Cada vez más pedido en España, y para compras pequeñas convierte muy bien
- Transferencia. Sin comisión, pero pierdes ventas: mucha gente no completa el pedido
- Contra reembolso. Solo si tu transportista lo ofrece y asumiendo que habrá paquetes rechazados
Lo normal es combinar dos o tres. Y ojo con esto: el TPV es lo que más suele retrasar los lanzamientos, porque depende del banco y no de ti ni de tu agencia. Pídelo el primer día.
5 · Cómo vas a enviar
La parte menos glamurosa y la que más problemas da después.
Tienes que decidir:
- A dónde envías. ¿Península? ¿Baleares y Canarias? ¿Portugal? ¿Resto de Europa? Cada zona es una tarifa y Canarias además tiene aduana
- Cómo calculas el precio del envío. Tarifa plana, por peso, por importe del pedido o gratis a partir de X
- Qué transportista. Y si tiene integración con la tienda para generar etiquetas automáticamente
- Plazos reales. Prometer 24 horas y entregar en cuatro días genera más problemas que decir 48-72 desde el principio
- Recogida en tienda, si tienes local. Es gratis para ti y muchos clientes lo prefieren
El envío gratis a partir de cierto importe funciona muy bien para subir el valor del pedido, pero calcula bien el umbral: tiene que cubrirte el coste real.
6 · Impuestos y lo legal
Esta parte no es la divertida, pero vender online tiene obligaciones que una web corporativa no tiene.
- Los precios se muestran con IVA cuando vendes a particulares
- Si tus productos tienen tipos distintos —el 4 %, el 10 % y el 21 % conviven— hay que configurarlo producto a producto
- Condiciones de compra visibles y aceptables antes de pagar
- Derecho de desistimiento: 14 días naturales para devolver, con excepciones
- Política de devoluciones clara: quién paga el envío de vuelta y en cuánto tiempo devuelves el dinero
- Datos fiscales completos en el aviso legal
No somos asesores fiscales ni abogados, así que para tu caso concreto —sobre todo si vendes fuera de España o manejas varios tipos de IVA— consúltalo con tu gestoría antes de lanzar.
7 · Qué pasa después de la venta
Lo que casi nadie planifica y lo que más tiempo consume.
Cuando entre un pedido: ¿quién lo prepara? ¿Quién imprime la etiqueta? ¿Quién responde al «¿dónde está mi paquete?». ¿Cada cuánto vas a mirar los pedidos?
Una tienda online no es un escaparate que funciona solo. Es un canal de venta que necesita a alguien atendiéndolo todos los días, y conviene saber quién va a ser antes de abrirla.
Un caso: de vender solo en el local a vender a toda España
Tu Barbacoa es una tienda de barbacoas, kamados y accesorios de cocina exterior con local en Cambrils. Llevaban años vendiendo bien en tienda física, pero todas las ventas dependían de que alguien entrara por la puerta. Querían vender online sin depender de marketplaces que se llevan una comisión de cada pedido.
Partían con una ventaja enorme: conocían sus productos al detalle. Sabían qué preguntaba la gente, qué diferenciaba un modelo de otro y qué accesorio va con cada barbacoa. Eso es la mitad de las fichas de producto escritas antes de empezar.
Y tenían por delante lo que casi nadie prevé: un catálogo donde conviven una barbacoa que pesa cincuenta kilos y una pinza de veinte euros. Con esa mezcla, la tarifa plana de envío no funciona — o pierdes dinero en los pedidos grandes, o espantas al que solo quiere un accesorio.
Es el mejor ejemplo de por qué conviene pararse antes. El diseño de la tienda fue lo fácil; lo que decidió el proyecto fueron las siete decisiones de arriba.
Todo lo que necesitas para montar una tienda online
Si solo te llevas una cosa de este artículo, que sea esta. Antes de pedir presupuesto para una tienda, ten decidido:
- Cuántas referencias, con variantes contadas
- Quién escribe las descripciones
- Si tienes fotos o hay que hacerlas
- Qué métodos de pago quieres — y pide el TPV ya
- A dónde envías y cuánto cobras por ello
- Qué tipos de IVA aplican
- Quién va a gestionar los pedidos cada día
Con esas siete respuestas, cualquier agencia puede darte un presupuesto real en vez de una horquilla. Sin ellas, lo que te den será una estimación que cambiará por el camino.
Nuestras tiendas online parten de 1.590 €, con la pasarela de pago, los envíos y los impuestos ya configurados, y la carga inicial de hasta 40 productos incluida. Puedes ver qué entra exactamente en la página de precios.
Y si todavía estás comparando opciones, en cuánto cuesta una página web tienes el desglose de todos los formatos, no solo el de tienda.
¿Le damos forma a tu tienda?
Cuéntanos qué vendes y cuántas referencias son, y te preparamos un presupuesto cerrado en menos de 24 horas. Si vemos que todavía te faltan piezas, te lo decimos antes de empezar.